martes, 11 de diciembre de 2012


Nestor Amaya

Programa Samuel Robinson
Un lazo de  compromiso universitario

  
 Es notable que el Programa Samuel  Robinson de la Universidad Central de Venezuela significa, para quienes vivieron esta experiencia, un proceso de aprendizaje provechoso e inolvidable, cuya formación, estancia y rigor, logró formar vínculos arraigados de pertenencia y de colaboración en  sus cursantes y egresados.

  


   En este sentido, y con la intención de contribuir con el proceso de enseñanza que se presenta en el P.S.R, un  grupo de estudiantes  egresados del Programa, y ahora pertenecientes a la Escuela de Psicología de la UCV deciden, en el marco de su proyecto de grado, brindarles a los actuales samuelitos estrategias para afrontar el stress académico, en una serie de encuentros amenos donde aprenden un poco más acerca de sí mismos.  

  






    
Así pues, mediante definiciones teóricas elementales, la aplicación de la introspección y actividades dinámicas grupales, los estudiantes logran reconocer como reaccionan ante circunstancias estresantes y como manejarlas de manera eficiente, de tal manera que opten por la búsqueda de soluciones a las  situaciones desencadenantes del stress.

  
Consecuentemente, se les ofrece a los samuelitos la oportunidad de expresar a través de la pintura, la percepción que tienen acerca del estrés, lo cual abarca desde dificultades para comprender ciertas materias hasta problemas de vialidad. De modo similar, los estudiantes recrean aquellos recursos que utilizan o idealizan para contrarrestarlo, evidenciándose así un despliegue de creatividad y un gozoso  momento caracterizado por el arte, las caras risueñas, las anécdotas personales y el compás de la samba de los ucevistas recién graduados, que sesión a sesión , se ha vuelto un elemento familiar.




  Es así, como el Programa Samuel Robinson, cosecha los frutos que ha sembrado en sus estudiantes; un sentimiento de apego hacia ese primer hogar universitario, que en algunos casos, originó la apertura hacia la Educación Superior de una cantidad destacable de jóvenes, que hoy en día, sienten con férreo amor la casa que vence las sombras